martes, 13 de febrero de 2018

IKEA PLANTEA EL ALQUILER Y RECOMPRA DE SUS MUEBLES PARA EVITAR QUE SE DESECHEN

Con el objetivo de adaptarse a la generación millennial, IKEA ha empezado en Japón una campaña para alquilar sus muebles. Gira en torno a la idea de la "economía circular" y en España ya testó el modelo en 2017 bajo el eslogan "Salvemos los muebles". 
El sentido de propiedad, de posesión, de ser dueño de algo está en claro retroceso. Las nuevas generaciones no tienen esa necesidad de apego que hemos tenido los no millennials. Los jóvenes de hoy, cuya movilidad profesional es muy frecuente, son más partidarios de alquilar viviendas en vez de comprarlas; de usar casas rodantes, pequeñas y ecológicas para sus vacaciones que adquirir segundas viviendas en la playa o la montaña. Se inclinan menos por la fórmula: comprar, usar y tirar y más por la de comprar, usar y reciclar... y es obvio que IKEA está en esa onda.
El desván de las oportunidades en una tienda IKEA.

La mayor empresa de muebles a nivel mundial, que el último año recibió en sus tiendas un total de 783 millones de visitantes, y 2.100 millones de usuarios en su web, ha iniciado un programa de recompra de muebles en Japón para evitar que se desechen. Y, lo más novedoso de todo, ha puesto en marcha un experimento de alquiler de mobiliario para satisfacer a aquellos indecisos que cambian de gusto con facilidad o por necesidad. Si sale bien, se intuye que exportarán la idea. No obstante, en España, ya en 2017, comenzó la campaña "Salvemos los muebles" y la idea de una "economía circular" ha sido, desde entonces, una apuesta constante por la sostenibilidad y el reciclaje de productos. Para ello recompra sus propios muebles y los revende en la sección "El desván de las oportunidades". Esta acción ya se practica en las tiendas Ikea de Madrid, Valencia, Málaga, Sevilla y A Coruña y la firma sueca piensa implementarla en el resto del país a lo largo de 2018. Los muebles se tasan, se abonan al antiguo propietario en dinero de IKEA y, por ese mismo importe, se ponen de nuevo a la venta. De esta forma se aboga por una economía circular, en la que no es necesario poseer objetos de manera individual sino de forma colectiva; cumpliendo su cometido para después ser reciclados.
La empresa sueca acaba de ganar el premio de Economía Circular en el World Economic Forum el pasado 22 de enero de 2018 y Peter van der Poel, Managing Director del Grupo Ikea, lo recogió en Davos, Suiza, y anunció que "uno de nuestros próximos objetivos es utilizar los recursos de forma más inteligente y diseñar, desde el principio, productos que puedan reconvertirse, repararse, reutilizarse o venderse de nuevo de alguna forma. Y para eso, nuestra mentalidad debe ser innovadora".
Su nuevo CEO, Jesper Brodin, opina que los consumidores habituales de Ikea son ante todo ecológicos y hay que realizar acciones pensando en ellos y su forma de comprar y de entender la vida. Por ello se acaban de marcar una meta de cara a 2020 que consiste en reutilizar el 90 por 100 de los residuos y comenzar con el alquiler de muebles. Una acción, bajo su nuevo lema de economía circular, que parece tener futuro y que lamentablemente su fundador, Ingvar Kamprad, fallecido el pasado 27 de enero de 2018 a los 91 años de edad, ya no podrá disfrutar.

viernes, 2 de febrero de 2018

LOS CUATRO HIJOS DEL FUNDADOR DE IKEA SE QUEDAN SIN UNA HERENCIA DE 54.000 MILLONES

Ingvar Kamprad, fundador de IKEA, era uno de los hombres más ricos del mundo gracias a su imperio de muebles de diseño. Su fallecimiento ha dejado sin dueño una fortuna de 54.000 millones de euros que, en su mayoría, irá a parar a una fundación alemana, y no a las cuentas bancarias de los hijos de Kamprad.
El empresario sueco tenía cuatro hijos de sus dos matrimonios: Annika, adopatada con su primera esposa, y Peter, Jonas y Mathias, fruto de su segunda boda. Sin embargo, tal y como apunta «Bloomberg», ninguno de los cuatro recibirá una cifra de doce ceros. La mayor parte de la fortuna de Kamprad irá a parar a la Stichting Ingka Foundation, una organización germana que apoya la innovación y el diseño. Creada por el propio Kamprad en los años 80, nunca ha estado bajo control familiar. De hecho, los familiares del empresario tienen totalmente prohibido pertenecer a la junta gestora.
Ingvar Kamprad creó IKEA en 1943, cuando con apenas 17 años vendía réplicas de la mesa de cocina de su tío. Intentando meter la mesa en su coche, se le ocurrió quitarle las patas para poder guardarla. Una día revolucionaria que terminó en un imperio de más de 300 tiendas repartidas por 28 países.

domingo, 28 de enero de 2018

MUERE EL FUNDADOR DE IKEA A LOS 91 AÑOS: DEJA UNA FORTUNA DE 47.200 MILLONES DE EUROS


El fundador de IKEA, Feodor Ingvar Kamprad,  fotografiado en 2006 en Madrid.
El fundador de IKEA, Feodor Ingvar Kamprad, murió ayer 27 de enero a los 91 años tras una vida dedicada a su exitosa empresa, que creó de la nada, y a la que transmitió su obsesión por la democratización del diseño y la eficiencia. Fue este sábado en su casa en Småland (sur de Suecia), de forma tranquila y rodeado de sus familiares y amigos tras una "corta enfermedad".  Con una fortuna estimada por Bloomberg de 47.200 millones de euros, deja un imperio que emplea en la actualidad a 190.000 personas en varias partes del mundo y genera un volumen de negocio de 36.300 millones de euros. La historia del gigante de la decoración tiene mucho que ver con la del propio Kamprad, nacido en el seno de una familia pobre en 1926 en Småland, al sur de Suecia. Creció en “Elmtaryd”, una granja de Agunnaryd. "Cuando tenía cinco años, Ingvar Kamprad comenzó vendiendo cerillas a sus vecinos, y a los siete, amplió su zona de ventas montado en su bicicleta. Se dio cuenta de que podía comprar cerillas al por mayor y a muy bajo precio en Estocolmo para después venderlas al por menor a precios también bajos pero obteniendo un buen beneficio", cuenta la cadena en la biografía de su fundador. "La venta de cerillas la complementó con la de semillas, postales, adornos para árboles de Navidad, y más tarde, plumas y bolígrafos".
El comerciante de muebles fundó la cadena en 1943 con el dinero que su padre le había dado a los 17 años por "los buenos resultados que obtuvo en sus estudios". Eligió el nombre uniendo sus iniciales IK con las primeras letras de la granja y el pueblo donde creció. Solo un año después comenzó anunciándose en periódicos locales y utilizando una camioneta de reparto de leche para entregar sus productos. En un principio contaba con proveedores locales, y tras seis años fue capaz de lanzar su primer catálogo (1951). La primera exposición de muebles se abrió en Älmhult (Suecia) en 1953 y la primera tienda, en 1958.
El resto de la trayectoria del grupo ha estado marcada por el crecimiento en ventas y por la cultura de empresa que Kamprad quiso imprimir. Siempre presumió de ser autodidacta y de formarse en el trabajo diario en la calle, en contacto con proveedores y trabajadores. Austero hasta el límite ("No creo que haya una sola prenda de las que me pongo que no haya sido comprada en un mercadillo de segunda mano. Eso significa que quiero dar buen ejemplo", decía), le gustaba pasear por bucólicos bosques, compraba en el supermercado de su pueblo y no le importaba hacerse con productos a punto de caducar. Nunca ocultó, como recuerda el New York Times, su afición al alcohol, que decía tener controlada con tratamientos depurativos varias veces al año. En 1986 dejó la dirección de Ikea para seguir como asesor y en 2013 anunció su decisión de abandonar el consejo de administración, que dejó en manos de uno de sus tres hijos, Mathias Kamprad. Dos años antes había muerto su segunda mujer, Margaretha Sennert, con la que se casó en 1963.
De lo que siempre se arrepintió el fundador del imperio del mueble fue de su pasado como simpatizante del fascismo a través de Nueva Suecia en Movimiento en la década de 1940. Fue en 1994, cuando el el periódico de Estocolmo Expressen descubrió que su nombre figuraba en los archivos de Per Engdahl, un fascista sueco. "Fue el error más estúpido de mi vida", reconoció el fundador de Ikea, argumentando que había sido influido por una abuela alemana y por la visión de una Europa "socialista no comunista". También fue muy criticada su decisión de vivir en Suiza para evitar los elevados impuestos suecos, aunque en 2014 fijó su domicilio en su país después de una reorganización del grupo.
Una de sus obsesiones fue siempre el transmitir a todos y cada uno de los miembros de la empresa los valores de trabajo y servicio al cliente de IKEA. Viajaba en clase turista, conducía un coche sencillo y se alojaba en hoteles económicos. Quizá esa obsesión por el ahorro se acabó proyectando demasiado en su imperio. En diciembre del año pasado, la Comisión Europea dio a conocer una investigación sobre la estrategia que utiliza la multinacional sueca para reducir significativamente el pago de impuestos en Europa. El Ejecutivo comunitario está estudiando dos trajes fiscales a medida que Holanda ofreció a la multinacional y que erosionaban sustancialmente —uno de ellos aún se aplica— los beneficios sujetos a tributación. Un estudio de Los Verdes en el Parlamento Europeo, que propició esta investigación, estima esos supuestos beneficios fiscales en 1.000 millones de euros. Frente a ello, el grupo recuerda que uno de sus principios es "hacer negocios de forma responsable" como única vía "para conseguir un negocio rentable". El grupo pagó, en su último año fiscal, 825 millones de euros a nivel mundial en Impuesto de Sociedades, lo que equivale a un tipo impositivo efectivo del 24,9% (frente al 21,6% de 2016). La declaración de impuestos total, incluyendo otros impuestos y aranceles como los impuestos inmobiliarios, medioambientales y arancelarios ascienden a unos 1.260 millones de euros.
Tributación aparte, en los últimos años, Kamprad no dejó de trabajar incansablemente. Aunque estaba apartado de la línea ejecutiva, se interesaba por todo lo relacionado con Ikea y con sus trabajadores. España recibió su visita en 2006: protagonizó jornadas maratonianas pese a que ya tenía 80 años de edad. Los que lo conocieron recuerdan en especial su carácter: "Escuchaba, era muy cariñoso, se interesaba por todo", resume una empleada.

martes, 23 de enero de 2018

GABINETE DE CRISIS EN IKEA: EL CAMBIO DE PROVEEDORES GENERA EL CAOS EN EL REPARTO

Fernando H. Valls, periodista del digital La Información, ha publicado un interesante reportaje sobre los problemas que se están registrando en las tiendas de IKEA en España y el servicio de entrega de sus artículos. Son miles de incidencias por un servicio defectuoso. Por su interés lo reproducimos de forma íntegra.
Pedidos que son recibidos con retraso de varios días y semanas incluso, otros que directamente no llegan nunca, desperfectos en el material entregado, montajes defectuosos... Es la tónica habitual en IKEA en las últimas semanas. El resultado ha sido miles de incidencias por un servicio defectuoso y otros tantos clientes indignados con la situación. En la multinacional sueca ya se han puesto manos a la obra para solucionar esta crisis y han montado un plan de acción para atajar esta avalancha de incidencias lo antes posible.
El problema es de relativa envergadura. En primer lugar, un gran número de clientes de IKEA en España han visto como el servicio de transporte a domicilio y montaje de los muebles comprados sufre una demora importante: de las 48 horas que se fijaban antes de esta crisis a varias semanas en algunos casos. El problema viene cuando esas fechas acordadas no se cumplen y el retraso supera el mes, una situación desesperante para determinadas familias que desean amueblar su casa lo antes posible. 
Comprar online en la web de IKEA también se ha convertido en una pesadilla: "Compré varios muebles y no llegaron el mismo día, aunque hay stock luego te dicen que no te han llegado porque no había stock". La situación se complica cuando se solicita la presencia de un montador para un día concreto: "Pagué 29 euros extra para que acudiese el montador en una fecha concreta y nunca sucedió", explica un afectado.
Las críticas son habituales en los canales de comunicación que tiene IKEA con los clientes. El teléfono está saturado buena parte del día. En las redes sociales de la compañía se pueden leer mensajes como: "Desde hace tres semanas estoy esperando que alguien nos llame para darnos una explicación de por qué no han traído nuestro pedido online"; "¡me vais a dejar tirada por quinta vez ya! Quiero que me deis día y hora y que alquiléis una furgoneta para que me pueda traer mis muebles después de un mes"; o "es la tercera vez que me incumplen la entrega de un sofá y me dejan esperando, sin siquiera llamar para decir que no van a venir". Solo por citar tres de las miles de quejas. Admiten que existen numerosas reclamaciones por lo que está sucediendo y que la situación les supera Los mismos trabajadores de la compañía en las tiendas reconocen deficiencia y retrasos.
Para conocer qué es lo que ha ocurrido en IKEA hay que remontarse al pasado mes de octubre cuando la compañía decidió cambiar de proveedores para el servicio de transporte, instalación y montaje de sus muebles. La multinacional eligió a siete empresas para, a partir del 1 de enero de este año, dar respuesta a las 600.000 peticiones de servicio anuales y en torno a 180.000 de montaje. En medio de esta transición es cuando se ha producido el caos. 
Un grupo de operarios montan en una casa muebles de IKEA.
Fuentes de IKEA reconocen a La Información que han cometido "errores" y que se han debido al "cambio de proveedores de servicios y del proceso técnico de adaptación de sistemas que eso conlleva". "Ese cambio de proveedores se enmarca en nuestro objetivo de ofrecer el servicio de calidad que queremos para nuestros clientes y dar respuesta a una demanda creciente en el entorno multicanal", añaden desde la multinacional sueca.
Por otro lado, la compañía ha iniciado un proceso para responder personalmente a todos los afectados, especialmente en las redes sociales. Les piden su número de contrato y les están llamando por teléfono de manera individualizada para programar una nueva cita con los repartidores y/o montadores. "Nos entristece profundamente haber fallado en ese sentido pero estamos en el camino para ofrecer el mejor de los servicios en el menor tiempo posible", afirman desde IKEA.

miércoles, 3 de enero de 2018

EL ESPAÑOL QUE MÁS MANDA EN IKEA LLEGÓ A LA COMPAÑÍA EN UNA CENA DE NAVIDAD DE SU MUJER

Juvencio Maeztu es desde el primero de enero director mundial de Sostenibilidad y miembro del Comité de Dirección Mundial de IKEA
La corresponsal del diario El Mundo en Cádiz, la periodista Laura Garofáno, publicó el pasado domingo 24 de diciembre un interesante perfil del gaditano Juvencio Maeztu Herrera, de 49 años quien desde el primero de enero forma parte del comité internacional de dirección del grupo sueco.
Tuvo, como en la película, un pasaje a la India acompañado por su mujer y sus dos hijos. Allí se dio cuenta de que "somos muy pequeños en el mundo". "Y después de seis años que llevo allí, parece que no lo hago mal, porque todavía no me han echado", decía con humildad Juvencio Maeztu este verano en una charla ante emprendedores de la Universidad de Cádiz, que escuchaban con asombro y admiración al jefazo de IKEA en la India, "que es de Cádiz". Meses más tarde, a Juvencio no sólo no lo han echado, sino que en Delhi lo han nombrado director mundial de Sostenibilidad y miembro del Comité de Dirección Mundial... del Grupo IKEA, convirtiéndose de facto en el español que más manda en el gigante sueco.
Pero, ¿quién es Juvencio Maeztu? Este gaditano de 49 años proviene de una familia bien y con inquietudes sociales y culturales, tremendamente unida, que siempre dio importancia a los estudios, a la formación y al entusiasmo en lo que hacían. Su padre era oriundo de Medina Sidonia (Cádiz), pero se afincaron en El Puerto de Santa María. Es el único hermano de cuatro hermanas. "Pero nos hemos encargado de que creciera sin un privilegio por ello", subraya su hermana Beatriz, que le describe como "campechano, cercano, noble y sobre todo, muy auténtico". Como buen gaditano, "le encanta el carnaval, además, él tiene lo que se dice el arte de Cádiz. Te partes de risa con él".
Juvencio Maeztu en una fotografía tomanda en un centro de la India.

Sentido del humor, y ganar en las distancias cortas, unido a una sólida y brillante formación, son parte de la explicación de su llegada a IKEA. Fue el resultado de las cenas de navidad como las que han tenido lugar en estos días. En su caso, fueron varias: Carmen, su mujer, ya trabajaba en la compañía, y Juvencio la acompañaba todos los años: el jefe de Carmen le animaba, cada año, cuando lo veía y charlaban en estos eventos, a que entrase a trabajar en la multinacional sueca. Lo hizo en el año 2000, cuando dejó su puesto directivo en una empresa madrileña y entró a formar parte de la IKEA family.
En sus 17 años en la compañía ha desempeñado varios cargos: jefe de centro en Madrid y Sevilla, y director de Recursos Humanos de España y Portugal. El salto internacional en la empresa lo dio como director del centro insignia mundial de IKEA en Reino Unido y como miembro del Executive Management en este país. Fue allí donde se le planteó el reto cuyo éxito es la clave del nombramiento que lo ha hecho noticia: montar la estructura de la empresa sueca en India. Allí aplicó la fórmula de combinar realidad económica y social para lograr solidez como base de un proyecto duradero y de futuro. IKEA detalla a Crónica que Juvencio, como CEO del emporio sueco en India, "ha cosechado muchos éxitos en este mercado".
Pero además, Juvencio tiene abolengo. Su padre, Juvencio Maeztu y Gregorio de Tejada, ya fallecido, fue vicepresidente de Unicaja y delegado del Estado para la Zona Franca de Cádiz. Su gestión en el recinto fiscal del Estado se centró en iniciar la modernización del ente, y su paso por Unicaja es recordado todavía hoy, hasta el punto de que da nombre a la Biblioteca de Temas Gaditanos de la Fundación. El nuevo Chief Sustainability Officer de Ikea es también sobrino del actual Defensor del Pueblo Andaluz, Jesús Maeztu y Gregorio de Tejada, ex sacerdote, abogado, profesor de Derecho del Trabajo en la Universidad de Sevilla... cura obrero de los de antes, comprometido socialmente y conocido por haber sido párroco de la iglesia del Cerro del Moro gaditano en 1969 y comisionado del Polígono Sur sevillano, dos barrios andaluces problemáticos donde nadie quería entrar excepto él. Otro tío suyo, Manuel Mariano, fue alcalde de Medina Sidonia.
Juvencio se licenció en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Cádiz en 1991, la primera promoción de esta facultad cuyo emblemático edificio se alza frente a la playa de La Caleta y a un famoso ficus centenario. Allí aprendió a conectar la formación universitaria con la realidad económica. Es un ex alumno distinguido con honor por la universidad por su brillante trayectoria profesional. En 2016 participó en su campaña promocional en la que reflexionaba que, con el tiempo, veía que "la utilidad de estudiar en la UCA fue precisamente pensar de forma creativa: cómo un mismo problema se puede solucionar desde distintos puntos de vista, y a partir de ahí, decidir cómo se continúa. Hoy es incluso más relevante, porque el mundo actual es mucho más complejo (...)". El actual decano de esta facultad, Manuel Larrán, fue su profesor. "Juven es brillante, trabajador, creativo y con don de gentes. Estas cualidades ya las tenía de estudiante... Además, es un amante de su tierra".

lunes, 27 de noviembre de 2017

"IKEA QUIERE QUE EL 80% DE LA POBLACIÓN LLEGUE A UNA TIENDA EN MENOS DE UNA HORA EN COCHE"

Tolga Öncü, director general de Ikea Ibérica, apuesta por la gran transformación digital y vender en el centro de las ciudades 
El periodista Diego Caldentey del digital www.lainformacion.com ha realizado un interesante reportaje al máximo responsable de IKEA Ibérica, el turco de origen sueco, Tolga Öncü. El periodista argentino ha pasado una manaña con el directivo de 38 años en las oficinas centrales de la multinacional sueca ubicadas en San Sebastián de los Reyes. Por su interés lo reproducimos de manera integra. "Este ha sido un año de grandes retos, con el lanzamiento de nuestra compra on-line, una clara apuesta por la transformación digital y un nuevo rumbo que, tras haber escuchado a nuestros clientes, nos lleva a acercarnos al centro de las ciudades", afirma Öncü, socio del Atlético de Madrid y forofo del Fenerbahçe turco.
Sus ojos se encienden aún más al hacer una pausa para hablar de fútbol. Entre decenas de empleados y clientes que pasan a su lado, en la primera planta de la tienda de San Sebastián de los Reyes (Madrid), Tolga Öncü, director general de Ikea Ibéica, demuestra ser un apasionado no solo por su trabajo: "No esperaba que Suecia eliminara a Italia. Ha sido una gran sorpresa. Estamos muy felices de que mi país juegue el Mundial el año próximo" dice, antes de soltar una inmensa sonrisa. 
Después confiesa que tiene el 'corazón partido', ya que es sueco de origen turco y su 'otra selección' no se clasificó para la Copa del Mundo. "En España soy aficionado y socio del Atlético de Madrid, por la pasión de su gente, que me recuerda a la de mi equipo del corazón, el Fenerbahçe", confiesa con frescura, mezclando el inglés y un par de palabras aisladas de español, ya que lleva más de seis años en España, pero aún no domina nuestro idioma.
Nos habíamos propuesto pasar toda una mañana con el CEO de una compañía consolidada en España. Ese tramo 'futbolero' de la charla en nuestro largo encuentro con él sirve para definir a este joven directivo, de apenas 38 años, que es el timonel de la multinacional sueca en nuestro país: cercano, ameno, afable y empático, Tolga puede sorprender a propios y extraños al hacer una pausa para jugar al futbolín con tres empleados, reunirse con su equipo más estrecho de colaboradores en pleno sector de cocina de la tienda o posar sin reparos, cubierto de peluches para nuestra cámara. No se trata de una 'pose'. Quienes le conocen bien aseguran que así es su manera de ser. Y él explica que esa, precisamente, es una de las claves del éxito con su equipo: "No soy un líder. Cometo errores, pero el secreto es escuchar las emociones de los clientes y de mis empleados", asegura.

Öngul hace un selfie con empleados de IKEA y su presidente Jesper Brodin.

Lo primero que suele hacer al llegar a las oficinas centrales de la compañía en Madrid -situadas a escasos minutos, andando, de la tienda- es un rápido recorrido visual por todo el lugar, donde no se observan paredes divisorias. Todo es abierto, como la redacción de un diario. A Öncü le interesa "ver la foto del momento", ya que se guía por los "sentimientos y las sensaciones" de su personal. Después se acerca a saludar a algunos de los empleados hasta su sitio. Acto seguido nos muestra su 'despacho': señala una simple silla en un sector situado a un extremo de la amplia sala. 'Comparte' mesa con varias personas. No hay ningún 'indicio' que distinga su jerarquía. Después sí, el hombre, que viste ropa informal (zapatillas y vaqueros agujereados), se acomoda en un sofá.
Entre los principales hábitos cotidianos en su trabajo, le gusta mucho escuchar y dejarse asesorar por los demás. "Yo no me considero un líder. Creo en los equipos. Aquí el que lidera es el equipo, no una persona. La escucha activa es fundamental en Ikea. Esto es un privilegio, somos una compañía centrada en escuchar. A mí me encanta trabajar en equipo, caminar por la tienda y entablar diálogo con los trabajadores. Me caracterizo por guiarme por los sentimientos y las emociones de mis empleados y de los clientes", admite.
Después es la hora de 'salir al campo de juego'. Öncü nos invita a recorrer los inmensos pasillos de la tienda de Ikea. Nada más entrar se topa con una pareja de treintañeros, que obviamente desconocen quién es la persona que pasa a su lado. Él cree que el perfil de cliente español de Ikea no difiere mucho del sueco o el de otros países europeos. Eso sí, considera que los consumidores de aquí "adoran pasar mucho tiempo en familia y en casa. El hogar es sagrado, lo que para nosotros supone una enorme posibilidad. Por eso somos una compañía con una clara apuesta por España y los españoles, expandiendo el negocio en respuesta a sus necesidades", comenta.
Después es el turno de subir a la planta alta. Al CEO lo aguarda un grupo de directivos de todas las áreas de la empresa. Logística, Decoración, Ventas... cada miércoles realizan un encuentro y casi siempre lo hacen en medio de clientes, sentados en los mismos bancos y a las mesas que están puestas a la venta en tienda. La primera certeza, al ver al grupo de colaboradores que le escoltan, es que son muy jóvenes y hay casi tantos hombres como mujeres. "Esta es la compañía perfecta para trabajar. Yo estoy comprometido con la igualdad y la diversidad. Españoles y extranjeros, hombres y mujeres por igual, somos una compañía que apuesta por el talento joven, el desarrollo y promoción de sus empleados y empleadas y el impulso a la figura de la mujer en puestos directivos".
Ya en plena reunión, todos tienen voz y voto: "Desde Ikea queremos que los clientes se sientan el centro de todas las decisiones que tomamos. El desafío es estar cerca para responder a sus necesidades y ser más accesibles. Para mejorar la experiencia con los clientes Ikea está inmersa en un gran proceso de transformación digital. Buscamos nuevos canales y formatos para acercarnos al consumidor y mejorar su experiencia de compra", afirma.

El ejecutivo lleva seis años y medio en España. ¿Cuál es el balance personal y profesional que hace desde su arribo aquí? "En lo personal, estoy enamorado de este país. Si combino mi experiencia personal con la que he tenido en España, me doy cuenta de que estoy viviendo un momento muy especial. Unos meses antes de mudarme a este país tuve la suerte de conocer al amor de mi vida, Helen. Ella es de Estonia. Nos conocimos en el aeropuerto de Estambul, haciendo la cola para el pasaporte. Empezamos a hablar y, posteriormente, decidimos ser una pareja. Después de irnos a vivir juntos, a los tres o cuatro meses, me designaron para España. Este es el país en el que he creado un hogar para mi familia", confiesa.
Seguimos el recorrido y pasamos delante del producto 'estrella' de Ikea, el preferido de los españoles y el más vendido de la compañía en nuestro país: el mítico diván Hemnes, que cuesta 299 euros. Ante la mirada sorprendida de una clienta, Tolga no duda en zambullirse sobre el colchón de este mueble. "Somos una empresa que mejora la vida de las personas en el plano local, teniendo un impacto positivo en áreas estratégicas: empleo, programas sociales, revitalización, colaboradores, etc", señala.
Ikea ha facturado más de 1.466 millones de euros en 2017 en nuestro país. El año financiero comprende el período entre el 1 de septiembre de 2016 hasta el 31 de agosto de este ejercicio. "Este ha sido un año de grandes retos, con el lanzamiento de nuestra compra on-line, una clara apuesta por la transformación digital y un nuevo rumbo que, tras haber escuchado a nuestros clientes, nos lleva a acercarnos al centro de las ciudades. También hemos asumido el reto de mejorar nuestros servicios de transporte, montaje e instalación de mano de nuevos proveedores y seguimos apostando por impulsar acciones y medidas en materia de sostenibilidad para tener un buen impacto en la vida de las personas y el planeta".
Öncü, junto al cartel de la campaña de Ikea "Vamos a jugar", que defiende el derecho de los niños y niñas a jugar
Entre los desafíos para el futuro, el máximo responsable de Ikea señala: "Tenemos que ser el mejor sitio en el que trabajar para atraer al mejor talento porque nuestros colaboradores son las personas más importantes de la compañía". En España, "la apuesta pasará por buscar nuevas oportunidades para seguir creciendo e invirtiendo, combinando las tiendas tradicionales con nuevos formatos, tiendas más pequeñas, localizaciones urbanas (como la Temporary en la calle Serrano de Madrid) a su vez con nuevos servicios on-line. No se trata de 'y/o', es el entorno multi y onmnicanal el que nos permitirá alcanzar el éxito". señala. También abrirán una nueva tienda en Almería y un nuevo centro de atención al cliente (CSC) en Valladolid. Alicante, Gerona, Granada, Pamplona, Tarragona y Vigo son los emplazamientos sobre los que la compañía mantiene actualmente su interés de cara a abrir una futura nueva tienda en los próximos años.
En este sentido, "el objetivo final es que el 80% de la población llegue a tener una tienda IKEA a menos de una hora en coche", promete Tolga. Por otra parte, fortalecerán el programa de visitas de casas "para saber qué necesitan los españoles, cuáles son sus sueños y sus frustraciones". Este plan pionero consiste en recrear los hogares reales y en tiendas, optimizando sus espacios.
Antes de despedirnos, le preguntamos a Tolga si se quedará aquí mucho más tiempo. Los CEOs de Ikea suelen ser trasladados a otros destinos cada tres o cuatro años, pero él ya lleva más de seis y nada parece indicar que se mude en breve: "Yo amo este país, su cultura, su gente, su comida... los lugares tan bonitos que tiene y la ubicación estratégica para trasladarse por Europa. Y Madrid me fascina... Con mi pareja vivimos en el centro, y nos encanta ir caminando a todos lados. No sé qué pasará en breve, pero ojalá nos quedemos mucho más tiempo aquí", concluye.

domingo, 29 de octubre de 2017

UN INGENIERO SUECO ESTÁ TRADUCIENDO EL NOMBRE DE TODOS LOS MUEBLES DE IKEA


El periodista Héctor Llanos Martínez de VERNE ha publicado este interesante artículo sobre los curiosos nombres que la multinacional sueca IKEA elige para 'bautizar' divertidos y prácticos objetos. Os lo recomiendo. No tiene desperdicio.
El catálogo de IKEA, la publicación más distribuida del planeta, está prácticamente escrita en sueco. Resulta que las socorridas mesas Lack se llaman "barniz", aunque su nombre también quiere decir algo así como "encabronado". Tenemos mesas encabronadas en nuestro salón, pero al menos son baratas. El ingeniero de software sueco Lars Petrus, de 56 años, ha creado un diccionario que traduce al inglés buena parte de los términos de la tienda de muebles y los publica en su web personal http://lar5.com/ikea/#F
La popular mesa Lack, que cuesta casi 10 euros, es una de las favoritas de los clientes.

Petrus se trasladó hace años a Oakland (Estados Unidos) para desarrollar su carrera profesional como ingeniero de software. Allí está cerca de Silicon Valley, pero muy lejos de su país. Una de las cosas que le chocó cuando se mudó era ver los nombres de los muebles Ikea sin traducir.

El pasado 2016, coincidiendo con el XX aniversario de la marca en España, IKEAfacilitó a Verne los datos de cuáles eran los artículos que más había vendido en nuestro país. Estas serían sus traducciones según el diccionario de Lars Petrus.
Billy (librería): nombre propio sueco de niño.
Indira (colcha): nombre propio indio de niña.
Malm (cómoda): mineral.
Glimma (velas): brillar, resplandecer.
Bumerang (perchas): boomerang.
Fantastik (servilletas): fantástico.
Alkalisk (pilas): alcalino.
Frakta (bolsa de reciclaje): carga.
"Me di cuenta de que el 95% de clientes de la tienda tienen que enfrentarse a esos nombres raros e impronunciables sin tener ni idea de su significado. Siempre me ha divertido lo peculiares que son, así que decidí compartir la diversión con el resto", explica Petrus a Verne por correo electrónico. Es también una forma de seguir conectado con su país.
"Quien decide los nombres es un cachondo"
Entre 2009 y 2011 se tomó unos años  sabáticos y usó una pequeña parte del tiempo libre en crear este proyecto. Desde entonces, ha actualizado lo más posible, sin ayuda de nadie, los nuevos lanzamientos de la cadena de muebles. "No puedo evitar recorrer los pasillos con una sonrisa. A veces me apetece decirle a la gente cómo se llama lo que están comprando. Quien quiera que sea el que decide los nombres, es un cachondo", dice.
Cuenta que algunos de esos nombres hacen referencia a lugares remotos de Escandinavia, otros son nombres propios y hay mucho lenguaje coloquial o expresiones regionales, así que la traducción no resulta fácil ni siquiera para un sueco. Le quedan 130 términos por añadir.
Una de los diseñadores de Ikea, Jon Karlsson, explicaba a principio de 2017 a Quartz que la compañía cuenta con un equipo específico para bautizar sus productos, que recurre a una base de datos de palabras escandinavas. A menudo, suelen hacer juegos de palabras o dobles sentidos.
La palabra Blunda, que da nombre a un colchón para niños, significa "cerrar el ojo". Las luces para el techo Norrsken hacen referencia a la aurora boreal. Bevara, las pinzas de colores para cerrar bolsas, significa "conservar". El Burken de los tarros de cristal quiere decir "lata de conservas".
Aunque no lo parezca, el batiburrillo de nombres tiene cierta lógica. "Se dice que el fundador de Ikea [Ingvar Kamprad] era disléxico así que agrupar los distintos tipos de muebles bajo un mismo paraguas de nombres le ayudaba a organizar mejor su catálogo", recuerda el autor de este diccionario.
Por ejemplo, los artículos de baño suelen llevar nombres de lagos y ríos suecos. Aquí aparecen el resto de equivalencias.
  • Artículos de baño. Nombres de lagos y ríos suecos.

  • Muebles para el jardín. Nombres de islas escandinavas.

  • Accesorios de baño. Nombres de peces y setas y también adjetivos.

  • Textil de cama. Nombres de flores y plantas.

  • Armarios y muebles para el vestíbulo. Nombres de lugares noruegos.

  • Estantes. Profesiones y nombres de pila masculinos típicos escandinavos.

  • Jarrones y velas. Nombres de lugares suecos, adjetivos, especias, hierbas y frutas locales.

  • Cajas, decoración de pared, marcos, relojes. Expresiones coloquiales en sueco.

  • Objetos para niños. Nombres de pájaros, mamíferos y adjetivos.

  • Sillas, escritorios. Nombres de pila masculinos típicos escandinavos.

  • Cortinas, telas. Nombres de pila femeninos típicos escandinavos.

  • Iluminación. Unidades de medida, nombres de estaciones del año, de meses, de días, términos náuticos y lugares de Suecia.

  • Alfombras. Nombres de lugares de Dinamarca.

  • Sofás, sillones, sillas y mesas de comedor. Nombres de lugares de Suecia.