miércoles, 12 de marzo de 2014

DINÁMICA DE GRUPO PARA TRABAJAR EN IKEA

¿Cómo diseñar y vender un armario en 20 minutos a una pareja con un presupuesto de 500 euros? 

Como con cuentagotas una treintena de candidatos para trabajar en IKEA Valencia llegan a la cita. Faltan pocos minutos para que el reloj marque las 15 horas y todos buscan ansiosos la calle Julio Colomer de Alfafar, donde han sido citados por el departamento de Recursos Humanos de la compañía. Parece que la firma escandinava ha alquilado de manera provisional un pequeño edificio de oficinas. Todo es muy misterioso. En el portal ni una referencia a la multinacional IKEA, ni una humilde placa en su fachada. Van llegando con paso decidido, se saludan con frialdad. Saben que en escasos minutos van a competir por un puesto de trabajo en una dinámica de grupo que les puede llevar a la gloria o al infierno en tan sólo sesenta minutos.
El reloj marca las 15 horas. Graziella cuenta a una treintena de personas. Hay paridad, el número de hombres y mujeres casi es idéntico. Entre los candidatos hay perfiles variados -aunque la mayoría tienen entre 25 y 35 años- Grazi observa a cuatro de ellos que superan los 40. Uno de ellos le llama la atención: viste un  elegante traje que adorna con un llamativo maletín. Quizás excesiva vestimenta para la filosofía que la empresa quiere inculcar a empleados y clientes.
Varios se presentan a la cita en zapatillas de deporte y vestidos con sudaderas. Parece que en vez de acudir a una entrevista de trabajo su destino sea un almacén de la localidad. Grave equivocación. Las mujeres se presentan a la cita más arregladas, aunque sin llamar la atención. Usan discretos maquillajes.
Con puntualidad británica se abre la puerta del edificio. Cuatro jóvenes (dos hombres y dos mujeres) de alrededor de 30 años vestidos con el uniforme de IKEA (pantalón azul y camiseta amarilla) les dan la bienvenida con una sonrisa. Llevan un listado con el nombre de los 30 candidatos, a los que han separado en grupos de 10. Ya no hay vuelta atrás. La dinámica de grupo está a punto de comenzar.
  1.  El primer grupo de diez candidatos entra en una habitación amueblada con objetos de IKEA, entre los que se encuentra una mesita LACK made in Portugal. Los reciben los cuatro entrevistadores que lo primero que hacen, en palabras de Graziella, es "fomentar el buen rollo". Precisan de un ambiente distendido para que los candidatos (el 80% de ellos desempleados) den el máximo en la dinámica de grupo, aunque el nerviosismo se palpa en la estancia. Todos están alrededor de una gran mesa, donde solo hay bolígrafos y folios en blanco. Los entrevistadores les piden por favor que escriban su nombre en una pegatina y que se la coloquen sobre su pecho.
  2. Aquí empieza la temida dinámica de grupo. El supuesto que les plantean es el siguiente. Una pareja residente en Valencia viaja al IKEA de Murcia. Disponen de un presupuesto de 500 euros para gastar en un armario: Tienen la estructura, pero les falta forrar el interior y adquirir las puertas. El trabaja de vigilante de seguridad en el turno de noche y ella es una maestra maniática del orden que tiene una gran colección de zapatos a lo Tita Cervera. El cliente es aventurero y en su tiempo libre le gusta hacer actividades deportivas.
  3. Tienen 20 minutos para completar el armario en función de las características del cliente (cada cliente es diferente al resto, una de las máximas de IKEA). Además les advierten que tienen que intentar vender unas cajas en stock a las que "hay que darle salida". Para ejecutar la dinámica les dan unas cartulinas con diversas formas geométricas que siven para forrar el armario. Graziella se da cuenta que dos de los diez candidatos llevan la voz cantante, intentan imponer sus decisiones sobre el resto. Ella no se queda callada, opina aunque no es la líder del grupo. No trata de imponer su opinión. Una buena táctica que le conducirá al éxito.
  4. Los empleados de IKEA no dejan de tomar notas. Cinco minutos antes de terminar la dinámica llega la temida sorpresa. Les dicen que el establecimiento se ha quedado sin barras para colgar la ropa en el armario. Entonces ¿cómo colgar las prendas deportivas del vigilante y la gran cantidad de ropa de la profesora? Además, no pueden ofrecerles el servicio de transporte para trasladar el armario a Valencia ya que han llegado a Murcia en una motocicleta. El objetivo está claro: tratan de descubrir si son capaces de trabajar bajo presión y que reacción tienen ante situaciones límite. Ya se sabe que la máxima del comercio desde siglos siempre ha sido la misma: El cliente siempre tiene razón.
  5. Ahora llega la segunda parte. Hay que vender el armario a la pareja. Dos de los empleados de IKEA se convierten en exigentes clientes. Comienzan a poner pegas (los corredores, el tipo de bisagra, el color...). La tensión se palpa en el ambiente, algunos de los candidatos se quedan descolocados, fuera de juego, no saben como salir de esa compleja situación. La dinámica acaba con la frase de uno de los entrevistadores: "No había una solución buena o mala. Era un caso extremo". La prueba, después de 45 minutos, acaba con una enigmática pregunta ¿Os quedaríais con el armario? Algunos dicen que SÍ, pero los más sinceros afirman contundentes que NO.
  6. Los candidatos son trasladados a otra sala del edificio. Ahora llega la entrevista individual. Pero esa es otra historia que os contaré mañana.

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